El amor es un sinfín de emociones que nos lleva a un sentimiento del que no podemos saberlo todo. A veces nos ciega, nos entusiasma o incluso nos hace ver cosas inciertas y viajar con la mente a sitios mágicos. Creo en el amor y también se de los caminos que nos puede llevar a recoger.
Los hombres, apasionados animales que razonamos, pensamos y nos enamoramos. Somos simples juguetes del destino que recorremos las sendas de la vida sin saber a donde nos llevaran. Sufrimos y disfrutamos de las nuevas experiencias, pero lo más importante es que aprendemos de ellas. Aprendemos como salir adelante luego de ciertas circunstancias que se nos presentan, a levantarnos cuando nos caemos y a compartir con nuestros más cercanos compañeros aquellas aventuras de la vida.
La historia de hoy que incluye cigarro, conmoción y algo de alcohol, empezó en internet con un simple “Planes para hoy” y una respuesta que me llevo a un reencuentro poco esperado. Éramos los dos grandes amigos, que después de las últimas noticias nos encontramos con algunos más, para que luego lleguen más. No solo sirvió para que los problemas se alejen un poco, sino que también fue un reencuentro digno de repetición.
La historia de la noche, de la cual no todos estaban al tanto excepto yo. Fue una de engaños y mentiras que acabo por lastimar a un amigo. No hay consejo que se pueda dar, ni nada que decir. Todo cayó por su propio peso y el rumbo a seguir será aquel que te ayude a salir adelante. La gran conclusión: “Ella no va a cambiar mi forma de ser, me costara confiar, pero seguiré amando igual”. Es que no debemos de cambiar nuestra forma de ser por aquellas experiencias que nos lastimen, debemos aprender de ellas para saber actuar en situaciones similares.
Amigo “Aquel telón se cerró, la obra ya terminó”