En Lima la lluvia no representaba mayor problema que unas cuantas precipitaciones anuales, pero este año se ha convertido en un sinfín de lluvias. Pese a que son garuas fuertes, para los que como yo acostumbran caminar, significan grandes charcos de agua lodosa y caminos pocos seguros. No me quejo del hecho que llueva ni de nada relacionado con las pequeñísimas gotas que caen sobre mi cabeza. Simplemente adoro como el frio capitalino y su alto índice de humedad han ocasionado cambios en la rutina de muchos.
Será que realmente la lluvia es una gran terapia para los depresivos, no es que yo lo sea. Soy de los que reflexionan, piensan y simplemente se desconectan del mundo. No estar de tan buen animo no es estar triste, pero que factores hacen que ahora estos momentos sean mas frecuentes. La edad, la rutina, la falta de la misma, los problemas del entorno originan cambios en la forma de actuar y proceder.
El invierno, la lluvia y el tiempo se han puesto de acuerdo para jugar un papel importante en mis pensamientos. ¿Por qué ahora hay más momentos como estos en mi vida? ¿Qué cambió? Esas ganas locas de salir son muy grandes aun. De a pocos me voy dando cuenta que salir los fines de semana es la gran recompensa y un buen escape a los pensamientos. Aunque, a veces, son causa de mas ideas, pensamientos y demás conflictos internos.
El madurar no es tan solo integrar lo aprendido en nuestras experiencias, sino también aplicarlo en nuestra vida. Es momento entonces de enfrentar los cambios en general y vivir al máximo. No arrepentirse es la meta, generando momentos inolvidables y recibiendo lo mejor de la vida, enfrentándose a problemas de adultos jóvenes y aprendiendo a llevar la responsabilidad que significa crecer y volverse dueño de las consecuencias de nuestros actos.
1 comentario:
El ambiente que describes es totalmente opuesto al que estoy viviendo yo, pero de forma extraña creo que siento exactamente lo mismo... No sé si tiene que ver con nuestras edades, vivencias o el clima... Más bien creo que tiene que ver con tu readaptacion a Lima después de tu viaje y el miedo que me embarga al pensar que yo viviré lo mismo.
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