lunes, 27 de octubre de 2008

Los 4 y la carrera sorprendente

El viernes último después de mucho meditarlo salí. Bueno mucho esfuerzo no me tomo y es que de un tiempo a esta parte me quedan muy pocas ganas de quedarme en casa por las noches. No creo que sea un problema, por el contrario, voy poniéndome al día de lo que me perdí. El destino: un bar, luego otro y eventualmente los que puedan llegar.

En principio íbamos jota y yo, pero finalmente nos convertimos en tres. La decisión de rob de venir con nosotros me animo mucho. Intentamos ir al bar que suele marcar el inicio de nuestras noches, peor estaba reventando, caímos pues en el bar del pasaje. La vida es tan irónica que una de mis amigas celebraba ahí su cumple aquella noche. La velada empezó así, siendo solo tres con muchas ganas y una noche joven.

Continúo así la noche con la llegada de la cuarta integrante y de otro grande entre nosotros, quien se quedo poco tiempo. Minutos después llego ÉL, aquel que dibuja la sonrisa en el limón acido y lo vuelve dulce. Habiendo pasado de ser tres, a ser siete, luego seis y finalmente cuatro. Concluimos que los sobrevivientes como solemos llamarnos hemos constituido una solida amistad dura de roer y que poco temblara ante cualquier atentado.

Decidimos cambiar de locación, “vamos al oso”, “OK, pero no lo cierran en 15 minutos”, “Si llegamos”. Con estas frases salimos del bar y emprendimos la marcha. En el camino jota y yo caminando con apresurado paso íbamos conversando sobre las posibilidades de un Amazing Race Latinoamericano y las muchas gansa de participar. Luego nos dimos cuenta que rob y S estaban casi corriendo con la legua afuera de la agitación.

Habiendo llegado al oso, sentados nosotros en una mesa con la respectiva cerveza para refrescar y los achaques de aquellos que poco ejercicio realizan. “Las piernas me están temblando” fue el inicio de la segunda y ultima parte de lo noche. Que estaría conformada por nuestros geniales cambios de temas de conversación y gran sentido de la comunicación telepática por momentos. Así pasaron los minutos y la velada llego a su fin, con la promesa de que se repita.

Viajar, es una de nuestras metas, con estas tres maravillosas personas compartiría todo. Las más grandes comodidades y las peores condiciones. Compartiríamos una carrera que requiere de gran confianza y trabajo en equipo. No necesitamos estar físicamente para saber que nos acompañamos en todo momento. En realidad somos mas de cuatro, unos cuantos mas, todos siempre ahí cuando mas se los necesita, pero muchas noches de muchos años los eternos sobrevivientes hemos sido cuatro.

Muchas gracias por las mejores madrugadas que pueda recordar y de las que recuerdo algunas partes.

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