domingo, 16 de noviembre de 2008

Como enfrentamos los problemas

Los problemas son parte esencial de la vida y sin ellos seria monótona y demasiado tranquila. Las decisiones que tomamos nos llevan a enfrentarlos o a huir de ellos. Sea cual se el camino, es nuestra forma de enfrentar, aquí ejemplos:

Uno de los más comunes es aceptar el problema, pero no hacer nada al respecto. Como cuando nos gusta alguien y lo sabemos, sin embargo preferimos que las cosas “sigan su rumbo” no tentamos a la suerte y no hacemos absolutamente nada al respecto. Resultado la persona que nos agrada acaba enredándose con otra persona.

Otra forma de enfrentarnos a los problemas es la negación, la misma que nos lleva a creer que nos encontramos de lo mejor cuando en verdad estamos peor que nunca. Pues para resolver nuestros temas debemos primero aceptarlos. Claro ejemplo son los problemas socialmente no aceptados, esto es por que la sociedad nos limita a pensar que hay cosas que no son aceptables. Esto hace que cuando estos “problemas” se nos presentan los neguemos rotundamente.

Lo “ideal” seria aceptar y enfrentar, pero venga que suelen faltar huevos para ello. Los problemas que aceptamos son aquellos con los que nos llevamos mejor, de a pocos van formando parte de nuestros procesos vitales y no queda otra que aceptarlos. Una vez aceptados los enfrentamos y esto es por que son con los que mas cómodos nos sentimos y enfrentarlos no es más que un formalismo, puesto que es algo poco relevante por lo cómodo que resulta.

Huir, probablemente es la ruta más “sencilla”, sencilla por que, en teoría, no necesitamos mayor valor para huir y digo en teoría por que hay que ser muy fuertes para darle la espalada a ciertos problemas e irse. Generalmente no es recomendable huir pues configura un fin aparente al problema, que a la alarga reaparecerá de alguna forma u otra.

En conclusión no hay forma sencilla de enfrentar los problemas, pues siempre se requiere un mínimo de valor, ya sea para tomar la decisión de como enfrentar el problema, como para aceptar las consecuencias.

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