jueves, 11 de diciembre de 2008

Terapia para uno

Hoy, caminando a un encuentro con los grandes, con aquellas tres partes de mi, partes extracorpóreas claro. Me vi caminando en uno de los lugares que mas me agradan en Lima. El Olivar, su encanto va más allá de mis expectativas, no solo por tener cierto romanticismo y calma, sino por todas aquellas vidas que llega a tocar.

Andando por el caminito del centro que lo cruza todo por la mitad me di cuenta que estaba plagado de parejas, una por banca o rincón oscuro que albergue romance y/o pasión. Reflexionando con cada paso que daba me di cuenta que mi estado de soledad y de buscar pasarla bien, no necesariamente es un indicador de no buscar alguien especial para pasar los días.

Al inicio, tal vez, si lo era y debo de admitir que eso pensaba. Estar solo es tiempo para divertirse y NO BUSCAR NADA SERIO. Me di cuenta que no era así y de a pocos cambié mi forma de pensar. El resultado de mi reflexión seria que realmente busco a alguien con quien compartir mi vida en un nivel mas intimo.

No necesariamente una relación con todas las de la ley, mas bien alguien que me haga sentir como no lo hace nadie más. Mis amigos me complementan y satisfacen una gran parte de mi vida, pero el vacío amoroso es notorio, al menos para mí. Una conclusión algo apresurada seria que la vida nos depara diversos caminos y en el caso del amor y yo es un camino algo truculento que vera la luz algún día.

Por el momento mis días serán tan apasionados como aquellas parejas que acompañaron mi paso por el olivar. Al fin y al cabo debemos vivir cada día como si fuera el último y eso haré. La vida no espera y es necesario andar de la mano con ella, sin titubear sabiendo que los caminos son muchos y que solo podemos aprender y sacar lo mejor de cada experiencia.

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