lunes, 8 de junio de 2009

La oscuridad

Creo que del silencio a la oscuridad no hay mucho camino que recorrer. Los dos son ausencias de partes que creemos que son esenciales en nuestras vidas, pero no somos consientes de que podemos aprender mucho en ausencia de cualquiera de los dos y que somos nosotros mismos quienes podemos disfrutar de las ventajas de ambos.

La oscuridad absoluta es gratamente mágica, no solo por esconder aquellas cosas que preferimos no ver, sino también por que nos brinda un excelente ejercicio para fortalecer los otros sentidos. La experiencia y necesidad me enseñaron a manejarme en oscuridad total, tratar de ver era realmente imposible. Esto me llevo a desarrollar una visión diferente.

¿Qué tanto podemos ver en lo profundo de la oscuridad? Solo es cuestión de estar dispuestos y confiar. Confiar en uno mismo, en el entorno y en que las cosas saldrán bien. En que no hay peligro, si es que realmente creemos en lo que estamos haciendo. Entregando lo mejor de uno mismo, sin temor a perder, tan solo con la certeza de rescatar lo mejor de la experiencia y que siempre nos quedará lo vivido. Como un gran recuerdo, como la gran experiencia de vida o simplemente como una lección aprendida.

Por otro lado, la oscuridad auto-impuesta es la peor de las cegueras, pues no hay tratamiento medico que la combata. Como muchas de nuestras falencias, la oscuridad mental, suele ser un estado de tedio en el cual construimos alguna barrera y simplemente nos saboteamos. Este sabotaje no nos permite disfrutar del día a día, no nos deja asimilar las experiencias y evita que los procesos, que deberíamos de superar, sean cumplidos.

Lo oscuro y retorcido no necesariamente es negativo, puede llegar a ser una ventaja. Y es que nos acostumbramos tanto a ser lo socialmente aceptado, que simplemente no vemos mas allá y perdemos la perspectiva de aquellos que viven su vida según sus propios esquemas. A todo esto creo que un equilibrio responsable es lo mas ideal. No ser cuadriculado y estar preparados a todas las posibilidades de costumbres y demás estilos que nos podremos encontrar en nuestros caminos.

En líneas generales la oscuridad puede causarnos cierto temor, pero esta en cada uno de nosotros, en que de a pocos o de golpe y sin previo aviso, nos enfrentemos a él y podamos salir adelante disfrutando de sus ventajas y aprendiendo de sus menos provechosas situaciones.

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